“No estoy seguro de si conocí al verdadero Nick Cave o a otra persona que él mismo creó”

En su novela gráfica “Mercy on me”, el dibujante alemán Reinhard Kleist traza un recorrido por los hitos de la vida del músico y escritor australiano. Lejos de ser una biografía convencional, esta combina sucesos verídicos y fabulaciones y recibió la bendición del propio Cave, un reconocido fan de los tebeos. “La leyenda es mucho más interesante y así es como él se visualiza a sí mismo”, dice el autor. Guillermo Tupper.

(Artículo publicado en el Cuerpo Vidactual de El Mercurio. Septiembre del 2018).

Entre los años 1982 y 83, Nick Cave se encontraba en medio de una encrucijada. Radicado en la frenética Berlín del Muro y la Guerra Fría, su grupo The Birthday Party se acercaba a una muerte natural y él sentía la necesidad de dar un golpe de timón en términos creativos. El quiebre definitivo ocurrió en medio de un show que el grupo hizo en Risiko, un pequeño bar de la ciudad alemana: inmerso en el agotamiento y la frustración, Cave cantó de espaldas al público y, al poco andar, lanzó su micrófono al suelo y abandonó el escenario. De manera simbólica, el episodio representó el principio del fin para la volcánica agrupación australiana y el nacimiento de los Bad Seeds, la banda que acompaña al cantante hasta el día de hoy.

En su novela gráfica “Mercy On Me” (2017), que recorre la trayectoria de la voz de “Into My Arms”, el dibujante alemán Reinhard Kleist retrata este incidente desde el punto medio en el que se encuentran la fantasía y la realidad. “Tengo un montón de datos distintos de personas sobre lo que ocurrió en ese bar, y cómo era el lugar, así que elegí la más salvaje y alocada de todas”, dice. “En una entrevista, Nick Cave citó una frase de la película ‘El hombre que mató a Liberty Valance’ en la que el editor del periódico dice: ‘cuando la leyenda se convierte en hecho, se imprime la leyenda’. Eso es lo que él también quiere de un libro de cómic sobre su vida: ¿a quién le importa la verdad? La leyenda es mucho más interesante y así es como él se visualiza a sí mismo”.

Autor de novelas gráficas sobre personajes complejos como Fidel Castro, Johnny Cash y el boxeador judío Hertzko Haft, esta vez Kleist explora la vida del “Príncipe de las Tinieblas” desde su infancia en Warracknabeal (Australia) hasta su álbum “Push the Sky Away” (2013). La idea surgió hace unos cuatro años cuando buscaba un nuevo personaje para un libro. “Nick Cave se me vino a la mente porque él es un gran contador de historias en sus canciones y también escribe novelas y guiones”, señala. “Por intermedio de mi agente, le envié mi idea a una de las asistentes de su sello discográfico, Mute Records, y ella me dijo que recibía un montón de propuestas como la mía. Pero, de repente, recibí un correo del mismísimo Cave en el que me decía que había leído mi libro sobre Cash, que le había gustado mucho y que él era un gran fan de los cómics. Por lo tanto, estaba dispuesto a participar”.

Lejos de ser un relato cronológico de su biografía, “Mercy…” oscila de forma libre entre la realidad y la fantasmagoría e incorpora en su narrativa a personajes extraídos de las letras de las canciones de Cave, como el criminal sentenciado a la silla eléctrica de “The Mercy Seat” o Elisa Day, la mujer interpretada por Kylie Minogue en “Where The Wild Roses Grow”, que muere asesinada por su enamorado a orillas de un río. La novela recibió la bendición del propio músico, quien escribió una cita para la contratapa del libro, refiriéndose a sí mismo en tercera persona: “Reinhard Kleist (…) ha vuelto a hacer volar por los aires los convencionalismos de la novela gráfica con esta espeluznante combinación de canciones de Cave, hechos biográficos casi reales y rotundas invenciones, para trazar un recorrido complejo, escalofriante y totalmente rocambolesco”, reza el párrafo. “Sin duda se acerca más a la realidad que ninguna otra biografía, pero, que conste, yo no maté a Elisa Day”.

—A su manera, es un gran cumplido…

“La cita es muy interesante porque dice que le gusta pero, al mismo tiempo, pone una completa distancia entre él y mi libro (risas). (Con Cave) tuvimos algunas reuniones, y también intercambiamos muchos correos electrónicos, pero nunca fue para obtener algunos detalles sobre su vida. Muy pronto descubrí que eso no era lo que yo quería y él tampoco. Tenía que alejarme de los llamados ‘hechos’ y enfocarme en otras cosas como cuál es la conexión entre el arte y la vida. Las conversaciones que tuvimos fueron más acerca de ideas: le envié algunos guiones y a él no le gustaron (risas) pero, a la larga, se puso muy contento con el resultado final porque me fui en una dirección completamente distinta a mi idea inicial, que era escribir una biografía normal”.

Retrato de una mala semilla

Con la excepción de su libro dedicado a la atleta olímpica somalí Samia Yusuf Omar, una heroína que vivió acosada por grupos radicales y murió ahogada en las costas de Libia, Kleist reconoce que siempre se ve atraído por personajes de tono más sombrío y con biografías rotas. “Como Johnny Cash o, incluso, Fidel Castro, quien tiene un lado muy oscuro y eso hace que lo encuentre un hombre más interesante que Superman en lo que respecta a cómics”, dice. “También creo que Darth Vader es mucho más interesante que los rebeldes. Lo que hace diferente a Nick Cave de otros artistas es que tenía una gran visión de lo que quería hacer. Él es un completo adicto al trabajo movilizado por crear arte y música”.

Al igual que muchos jóvenes de su generación, Kleist cayó bajo el influjo de Cave con el disco “Murder ballads” (1996), que incluía duetos con artistas como PJ Harvey y el ya mencionado con Kylie Minogue. “Antes de eso, lo había escuchado en casas de amigos pero siempre pensé que era demasiado peligroso para mí”, cuenta. “Me convertí en un genuino fan de su música una vez que me fui a vivir a Berlín en 1996. Él siempre ha sido parte de la mitología de la ciudad desde los tiempos en que el Muro todavía estaba ahí y Berlín era una olla hirviendo en la que la gente tenía mucha libertad, no se necesitaba demasiado dinero y las drogas eran muy baratas. Ese fue el período más fascinante de recrear en el libro”.

En “Mercy…” Kleist dice que la mayoría de los diálogos son “producto de mi imaginación”, aunque están basados en información real que tenía acerca de la forma de pensamiento y trabajo del cantante. En el libro, dos de sus compañeros de ruta juegan un rol protagónico: uno es Mick Harvey, escudero de Cave en sus distintos proyectos (“sin él, The Birthday Party no hubiese sobrevivido y pienso que los Bad Seeds tampoco”, dice). Y la otra es su ex novia y musa Anita Lane: en una escena, Cave es dibujado como un solitario astronauta que, desde el espacio, le envía una carta de amor en forma de ‘avioncito’. “Ella fue una persona muy importante en su vida y ambos se tenían el uno al otro, aunque estuviesen en lados distintos del planeta”, dice el autor. “En una conversación con Nick Cave, y después que yo le enviara una idea bastante aburrida para el guión, me dijo: ‘Reinhard, tú estás haciendo un libro de cómic y puedes hacer de todo, incluso enviarme a la luna’. Y eso fue lo que hice”.

—¿Cree que Cave llegó a un punto donde alcanzó una cierta paz existencial?

“Tal vez la encontró hace unos pocos años pero, en este momento, creo que es perseguido por otros demonios. Para mí, no es imaginable cómo él está lidiando con lo que pasó (se refiere al deceso de Arthur, uno de los hijos de Cave, quien murió al caer por un acantilado en Brighton en julio del 2015). Hizo esta maravillosa película, ‘One More Time with Feeling’, donde se ve cómo trata de lidiar con aquello y es muy duro de ver. No lo sé, realmente. Me reuní con él varias veces y tuvimos conversaciones, pero no estoy seguro todavía si conocí al verdadero Nick Cave o si era otra persona que él mismo creó. En una oportunidad, le mostré la página del libro en la que Anita Lane y él se separaban. La observó y dijo: ‘oh, eso es tan triste’. Sonó como si él estuviese hablando de una persona completamente distinta, o del personaje de una película, pero no de una escena de su propia vida. Y ahí es cuando te das cuenta que hay dos Nick Cave: el personaje público y el otro. Y todavía no sé a cuál de los dos conocí”.

“Nunca fue mi idea incluir la muerte de su hijo”

Hace poco más de 3 años, Kleist se encontraba en pleno proceso de hacer el libro cuando Nick Cave sufrió la pérdida de su hijo. La tragedia marcó la atmósfera de “Skeleton Tree”, el último álbum del cantante, pero no fue incluida en su novela. “Nunca fue parte de mi idea”, señala. “(Cave) me dio mucha libertad. Eso me sorprendió mucho porque él trabaja mucho en la imagen que proyecta hacia el público. Solo hubo dos cosas que me dijo que no quería: en la escena en que yo describía la muerte de su padre, no le gustó la forma en que lo estaba haciendo, así que la cambié y, finalmente, la descarté por completo, porque sentíamos que no funcionaba en la narración. Y lo otro fue la muerte de su hijo. Un año y medio después ese horrible incidente, tuve una reunión con él en Londres, en la que le mostré todas las páginas y me preguntó si este episodio sería parte del libro. Le dije que no y me respondió que estaba bien”.

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