“Paul McCartney fue el arquitecto de Los Beatles”

Entre 1966 y 1970, Leslie Cavendish fue el peluquero que contribuyó a crear la imagen icónica de los cuatro de Liverpool. En su reciente libro de memorias desclasifica las anécdotas del período en que formó parte de su círculo más íntimo: desde la vez en que le hizo un corte skinhead a McCartney hasta uno de los primeros flirteos entre John Lennon y Yoko Ono. Guillermo Tupper.

(Artículo publicado en Cuerpo Vidactual de El Mercurio. Marzo del 2018)

En octubre de 1966, Leslie Cavendish (70) trabajaba en Vidal Sassoon —el salón de belleza del peluquero más admirado de Londres, célebre por sus cortes geométricos— cuando recibió una oferta que cambió su vida. Como uno de sus colegas estaba falto de tiempo, este joven estilista judío de 19 años tuvo que recortar la melena rojiza de Jane Asher, la actriz británica que, por aquel entonces, era la novia de Paul McCartney. “Cuando terminamos, ella me preguntó: ‘¿qué tienes que hacer esta tarde?’”, recuerda. “Era un día sábado y yo iba a ver un partido de fútbol. Le dije: ‘¿por qué?’. Y ella me respondió: ‘¿tendrías tiempo para cortarle el pelo a mi novio?’”.

Disimulando sus nervios, Cavendish aceptó de inmediato. La cita quedó fijada para las seis de la tarde, lo que le daba tiempo para ir al estadio y, luego, pasar por la mansión del beatle ubicada en —¿coincidencia?— avenida Cavendish 7. “Le dije a Jane que ese era mi apellido y ella me respondió: ‘tal vez era el destino’”, relata. “Durante el partido, lo único que pensaba era: ‘oh, Dios mío, voy a cortar el pelo de Paul McCartney’. Yo era un fanático de Los Beatles e iba a conocer a uno de mis héroes. Toqué el timbre, caminé por el patio y, a la izquierda, vi un Aston Martin verde. Golpeé la puerta y me abrió el mismísimo McCartney: ‘hola, Jane me habló de ti. ¿Quieres pasar y tomar una taza de té?’. Acto seguido, estaba sentado en una habitación rodeado de guitarras, portadas de discos y un piano. ¡Era como haberme ganado la lotería!”.

Lejos de encontrarse con un divo, Cavendish define al autor de “Yesterday” como un tipo “muy humilde” y que lo hizo sentir relajado desde un comienzo. Los Beatles acababan de finalizar una gira por Estados Unidos con un show en Candlestick Park (San Francisco), tras el cual decidieron colgar sus guitarras y desprenderse de los trajes de su primera etapa. “Ya no tenían que levantarse por la mañana y ser un beatle. Podían dejarse crecer un bigote o tener el pelo más largo”, cuenta. “Le hice el clásico look beatle, pero ligeramente más largo que en su último show. Cuando terminé, yo pensé que esto iba a ocurrir una sola vez. Tres semanas después, recibí una llamada de su manager de gira preguntándome si podía ir y cortarle el pelo de nuevo”.

A partir de entonces, Cavendish se convirtió en un personaje asiduo al círculo más íntimo de los cuatro de Liverpool. No solo fue su estilista de cabecera, sino que también un invitado a los estudios de Abbey Road, además de embarcarse en el alucinógeno Magical Mystery Tour del 67 y escuchar el último show de la banda sobre un techo en Savile Row. Todo esto lo cuenta en “The Cutting Edge” (algo así como “El corte a la moda” en español), un libro de memorias en el que recorre sus anécdotas con los fab four. “Mi intención era que el lector hiciera este viaje desde los cielos grises del Londres de los años 50 al cambio en la moda generado por Vidal (Sassoon) y el cambio en la música y la moda con Los Beatles”, dice. “En una determinada etapa, entremedio de los dos, estuve yo”.

Paul, el conductor

En su infancia, el sueño de Cavendish era ser futbolista profesional. Hincha del Queens Park Rangers, llegó a tener un nivel aceptable como jugador, pero insuficiente para aspirar al profesionalismo. El punto de quiebre vino cuando su mejor amigo del colegio, Lawrence Falk, entró a trabajar a una peluquería. “Encontré un poco extraño que él se hubiese metido en eso”, recuerda. “Un mes después fui a recoger a mi madre a un salón de belleza. El dueño era un tipo de pelo rubio, bastante buenmozo, el único hombre en un salón con ocho mujeres. Tan pronto terminaba con una, entraba otra y él empezaba a tocarle el cabello, inventar peinados y a flirtear con ella. Yo pensé: ‘¡qué cosa más asombrosa! Este tipo viene a trabajar todos los días, está rodeado de mujeres y las hace lucir bien’. Recordé a mi amigo Lawrence y dije: ‘quizás esto es lo que yo debería hacer’”.

A los 15 años, Cavendish dejó el colegio para ser aprendiz en Vidal Sassoon. Y su primera cita con McCartney le abrió las puertas para trabajar con el resto de Los Beatles, quienes le dieron completa libertad (“ninguno de los cuatro me daba instrucciones de cómo quería el pelo”, señala). En una ocasión, le sugirió a Paul que se cortara el cabello muy corto y así nadie podría reconocerlo. “Cinco semanas después, apareció una foto en los diarios de Paul, Jane Asher y su manager de gira, Mal Evans, volviendo de un safari en Kenia y nadie se enteró que estaban allí. ¡El corte había funcionado! La prensa me contactó y escribieron un artículo titulado: ‘el peluquero que convirtió a Paul en un skinhead’”.

Tras conocerlo en las oficinas del sello Apple, John Lennon —por aquel entonces, casado con Cynthia Powell— también solicitó los servicios de Cavendish. En su segundo encuentro, lo acompañaba una menuda mujer, vestida de negro, a quien el estilista confundió con una periodista de música. “John no paraba de mover la cabeza”, dice. “No hay nada peor para un peluquero que un cliente que no se queda quieto. Tenía que estar preocupado de sus movimientos, porque él se había olvidado de mi existencia. Y él le decía una y otra vez a esta mujer: ‘no entiendo lo que hablas. Explícame un poco más’. Lo encontré muy extraño, porque deberían estar hablando de música. Era fascinante ver cómo Lennon hacía preguntas cuyas respuestas no sabía. No creo que él se haya dado cuenta cuando yo abandoné la sala. Lo siguiente que supe es que él había estado en una exposición y esta joven mujer era Yoko Ono. Obviamente, ella desencadenó algo en su interior y le dio una visión alternativa de la vida y el arte”.

En una entrevista de la época para “Disc Magazine”, Cavendish describió las bondades capilares de los fab four: mientras George, Paul y Ringo tenían “una textura soberbia”, el cabello de Lennon era más fino y “estaba bien”. Aquel detalle fue aprovechado por la periodista para titular que, según el peluquero, “Lennon probablemente se iba a quedar calvo”. “A la mañana siguiente, recibí una llamada de John. Pensé: ‘esto sería todo, lo he arruinado, soy el ex peluquero de Los Beatles’. Pasé un minuto disculpándome, sin dejarlo hablar, hasta que él me interrumpió: ‘No tienes que explicarme a mí lo que es ser sacado de contexto. Yo le dije a la prensa que éramos más grandes que Jesús y mira qué demonios me ocurrió. Ahora dime una cosa: ¿me estoy quedando jodidamente pelado? Ven de inmediato, echa un vistazo a mi pelo y pégalo en caso de que se esté cayendo’”.


—¿Cómo definiría la personalidad de cada uno?

“Con Paul, tú sabías que era un beatle. Era el conductor de la banda, vivía y respiraba para ellos. Él fue el arquitecto en el estudio y, cuando Brian Epstein murió, tomó el control de la banda. John atravesaba por sus propios problemas personales, lo que se tradujo en su música, que era muy distinta a la de McCartney. En un comienzo, George no podía expresarse musicalmente, porque las canciones que escribió —“Within You, Without You”, “Blue Jay Way”, “Something”, “Here Comes The Sun”— aparecieron mucho después, lo que debe haber sido muy frustrante para él. Y Ringo era una personalidad diferente: si había algún problema en la banda, él lo absorbía y arreglaba. Mucha gente dice que Ringo tuvo mucha suerte de ser el baterista de Los Beatles. Pero mi tío, Tony Crombie, un famoso baterista de jazz, dijo: ‘su estilo de batería es el más básico que alguien puede hacer. Pero él fue el primero en hacerlo’”.

El quinto beatle

En sus cuatro años junto a Los Beatles, Cavendish asegura que nunca les pidió un autógrafo. Su única petición fue tener la oportunidad de verlos grabar en estudio. Tras recibir el visto bueno de McCartney, asistió una media docena de veces a los estudios Abbey Road y Trident, donde fue testigo de la gestación del Álbum Blanco. “En una oportunidad, pasada la medianoche, Paul estaba sentado junto al piano y me dijo: ‘¿qué te parece esto?’. Y tocó ‘Ob-La-Di, Ob-La-Da’. Si la escuchabas por primera vez, nunca hubieses creído que era una canción de Los Beatles. ¡Era como una canción reggae! Cuando abandoné el estudio, recuerdo ir caminando a casa cantando el coro”.

En 1967, Cavendish abrió su propio salón de belleza, respaldado por Los Beatles, en King’s Road, Chelsea. Además de ser el peluquero de McCartney por cerca de una década, tuvo otros clientes famosos como los Bee Gees, James Taylor y Keith Moon (The Who). En 1978 abrió una boutique para hombres, se concentró en el negocio del calzado de su familia y en la actualidad organiza tours VIP de Los Beatles en Londres y Liverpool, además de repartir su tiempo entre la capital inglesa y su casa en España. “La ruptura de la banda fue muy triste, no solo para mí, sino que para todos”, dice. “La gente tiende a decir que Yoko fue la instigadora, pero eso no es real. No hay ninguna mujer a la cual culpar por la separación del grupo. Ellos estaban descubriéndose a sí mismos. ¿Se dividieron? En realidad no. Cada uno tomó su propio camino”.

—¿Cuándo fue la última vez que vio a McCartney?

“En el 2012 fui a la reedición que hizo Giles Martin para la película “Magical Mystery Tour” en el Instituto Británico del Cine. Estaba sentado con mi hijo frente a McCartney y no quería acercarme a él y decirle: ‘¿te acuerdas de mí?’ y recibir un ‘no’ como respuesta. Si pasaba, pasaba. Cuando nos íbamos, cruzamos miradas, me apuntó y dijo: ‘eres Leslie, ¿no?’. Yo lo apunté de vuelta y le dije: ‘sí, hola, eres Paul, ¿no?’. Nos abrazamos muy amistosamente, tuvimos una pequeña conversación y lo felicité por su boda. Lo último que le dije fue: ‘yo te hice una promesa. Siempre ibas a tener pelo. Estaba en lo cierto, ¿no?’”.

—De todos los peinados de Los Beatles, ¿cuál fue su favorito?

“Mis peinados favoritos fueron los del disco ‘Let It Be‘. A pesar de que yo les corté el pelo, parecía como si no se lo hubiesen recortado, y así es como yo quería que lucieran”.

Un corte de pelo revolucionario

De “una forma extraña”, Cavendish cree que aquel corte skinhead a McCartney podría haber tenido una influencia en “Sgt. Pepper’s”, cuando la banda adoptó una nueva imagen. “En el vuelo de regreso de Kenia, cuando estaba sentado junto a Mal Evans, Paul se dio vuelta y le dijo: ‘¿me puedes pasar la sal y pimienta (salt and pepper, en inglés)?’. ¿Quién sabe lo que hubiese pasado si no hubiese hecho ese viaje? Hasta ese entonces, tú asumías que el look beatle era el que aparecía en (el disco) ‘With The Beatles’ (1963). Si miras ‘Sgt. Pepper’s’, y observas el cabello de John Lennon, tiene una versión más larga del corte que le hice a Paul, con sus orejas a la vista y anteojos puestos. ¿Fue influyente? Quién sabe. Me gustaría pensar que sí”, cuenta, entre risas.

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