“Fairytale of New York”: A 30 años de la canción que se robó la Navidad

En 1987 la banda británica The Pogues lanzó este himno sobre los sueños rotos de una pareja de inmigrantes irlandeses en Nochebuena. Aquí, desde el legendario cantante Shane MacGowan hasta el productor Steve Lillywhite, reconstruyen su historia y legado. Guillermo Tupper.

(Artículo publicado en el Cuerpo Vidactual de El Mercurio. Diciembre de 2017)

En 1985, Jem Finer —multi-instrumentista y compositor en The Pogues— dio con la melodía y el concepto de una nueva canción. Esta hablaba de un marino que extrañaba a su esposa en época de Navidad. “Mi trama original de la canción era patética”, cuenta Finer a “El Mercurio”. “(Mi esposa) Marcia me dijo: ‘en primer lugar, lo que estás escribiendo no es una canción de The Pogues; y, segundo, no tienes idea de lo que es ser un marino. Deberías inspirarte en algo que te resulte familiar, mirar a las personas que conocemos y sus experiencias’”.

Acto seguido, Finer le preguntó a su esposa si se le ocurría alguna historia. Y ella le sugirió una trama sobre una pareja que no está pasando por su mejor momento financiero en Navidad. En vez gastarse el poco dinero en regalos para los niños, el hombre lo desperdicia apostando por un caballo de carrera pero, al final, se reconcilia temporalmente con su pareja porque el caballo gana. “Escribí dos canciones: una que tenía esa historia y otra que tenía otro guión. Pero la historia sobrevivió”, relata. “Shane (MacGowan, cantante) la transportó a Nueva York y la reescribió, lo que siempre fue la intención. Él era y es el mejor letrista de los dos”.

El resultado fue “Fairytale of New York”, una de las canciones navideñas más populares en la historia de Gran Bretaña. Lanzada el 23 de noviembre de 1987, esta balada folk irlandesa —cantada a dúo entre MacGowan y la inglesa Kirsty MacColl— alcanzó el top 20 de los rankings británicos en 14 oportunidades desde su aparición y vendió más de 1.180.000 copias. En diciembre del 2012, una encuesta de la cadena televisiva ITV le otorgó el cetro de “canción navideña favorita de los británicos” y, en la última década, fue versionada, ya sea en vivo o en estudio, por artistas como Ed Sheeran, Coldplay, KT Tunstall y Florence and the Machine.

A pesar de no alcanzar la popularidad de contemporáneos como U2, The Pogues hicieron el puente entre el espíritu del punk y la música irlandesa tradicional y se convirtieron en una de las bandas más radicales de los 80. Formada por músicos ingleses e irlandeses, su líder era el impredecible MacGowan, un cantante de dentadura podrida y en permanente estado de ebriedad, cuya voz arrastrada e incomprensible solía disfrazar la poesía absoluta de sus letras. Entre su lista de admiradores, se cuentan figuras como Nick Cave, Bobby Gillespie y Bono, quien lo definió como “el mejor compositor que ha tenido Irlanda”. El actor Johnny Depp, en tanto, lo calificó como “uno de los poetas más importantes del siglo XX”.

La balada del exilio

A diferencia de las típicas canciones navideñas, “Fairytale…” no habla de nieve o paseos en trineo, sino que incluye frases como “Eres una vieja mujerzuela heroinómana” y “Cabrón, rezo a Dios que esta sea nuestra última Navidad”. Su letra recoge el diálogo de una pareja en crisis pero que, al mismo tiempo, se aferra a un futuro de esperanza. El hombre es detenido en Nochebuena y, mientras está en la celda de los borrachos, evoca a su amada, con la que rememora sus esperanzas juveniles truncadas por los excesos, luego se trenza en una discusión y, finalmente, intenta una reconciliación al admitir que “no puedo hacerlo solo, he construido mis sueños en torno a ti”.

Desde su casa en Irlanda, MacGowan dice que la mayor parte de la letra la escribió mientras se recuperaba de una neumonía y pensaba que se iba a morir. “Todo partió por una apuesta con Elvis Costello —productor de la banda por aquel entonces— quien dijo que éramos incapaces de escribir un éxito navideño que no fuese sentimentaloide”, relata. “La canción es sobre una pareja de inmigrantes irlandeses cuyo matrimonio está deteriorado. Es una canción bastante triste pero, al mismo tiempo, es edificante. No es un disco convencional de Navidad, no habla de ‘jingle bells’ y toda esa porquería”.

Durante dos siglos, la inmigración ha sido un tema dominante en Irlanda. Hoy viven poco más de 6 millones de personas en su territorio, frente a los 8 millones de 1845. “Algunos se fueron porque tenían que hacerlo si querían comer. Otros para buscar una vida mejor. Siempre ha sido una experiencia ambivalente”, dice el novelista irlandés-americano Peter Quinn. “Muchos encontraron oportunidades que nunca podrían haber tenido en Irlanda. Otros se vieron abrumados por la feroz naturaleza competitiva de la sociedad capitalista estadounidense. Para los irlandeses, así como para los inmigrantes de otros lugares, el sueño americano siempre ha sido, en parte, un fairytale (‘cuento de hadas’)”.

A pesar de que MacGowan nació en Inglaterra —coincidentemente, el 25 de diciembre de 1957— los teóricos plantean que, gracias a esa distancia, pudo escuchar la voz de Irlanda con un oído más agudo. “Las voces en la canción son las de dos fantasmas de una Irlanda quebrada que llevan esa ruptura con ellos y no pueden escapar ni curarla en sí mismos”, dice el escritor irlandés John Waters, autor de libros como “Carrera de Ángeles: Irlanda y la génesis de U2”. “El humor está en la forma en que ellos expresan su amor como un tipo de rabia y, a pesar de eso, tú sabes que es amor, lo que es una forma irlandesa de lidiar con un gran dolor. MacGowan, con su oído para la música del anhelo humano, es capaz de escribir esto y captarlo en el aire. Él no tiene ningún interés en encubrirlo”.

Vencer el miedo

La canción fue número uno en Irlanda y, según MacGowan, mucha gente apostó a que iba a hacer lo propio en Inglaterra para la Navidad de 1987. “Pero los Pet Shop Boys se las arreglaron para seguir en el tope por otra semana, a pesar de que ya llevaban seis semanas en esa posición con un muy mal cover de ‘Always on my Mind’, de Willie Nelson, una canción que había sido versionada de manera maravillosa por Elvis Presley”, dice. “En aquella época, los sellos se autocompraban discos y manejaban los rankings. Ellos fueron número uno con su peor disco”.

En la concepción de “Fairytale…” Jem Finer apunta a dos grandes influencias. Por un lado, las baladas con piano y grandes arreglos de cuerdas de Tom Waits. Por otro, la banda sonora que Ennio Morricone escribió para el filme “Érase Una Vez en América” (1984) de Sergio Leone. “Shane solía ver esa película casi todos los días”, cuenta Finer. “Siempre estábamos intentando salirnos de lo que nos había hecho conocidos y hacer cosas más ambiciosas. Esa es una de las razones por la que nos tomó tanto tiempo lograr que ‘Fairytale…’ funcionara. Tratábamos de hacer algo que no podíamos hacer aún”.

En un período de dos años, la canción fue reescrita varias veces y tuvo varios intentos fallidos en el estudio. En un comienzo, la voz femenina fue interpretada por Cáit O’Riordan, bajista original de The Pogues y futura esposa de Costello. “Shane la escribió originalmente para que fuese un dueto con una niña llamada Alison Charles, quien trabajaba en el estudio de grabación” admite hoy O’Riordan, que abandonó el grupo en 1986. “Deben haber tenido un problema, porque Jem (Finer) me dijo que entrara y tratara de cantarla. El rango de Shane y el mío no son realmente compatibles y mi rango es bastante estrecho, sin notas altas, por lo que nunca fui capaz de cantar cómodamente en sus tonos”.

En 1987, Steve Lillywhite acababa de trabajar con U2 en “The Joshua Tree” cuando fue reclutado por The Pogues para producir su disco “If I Should Fall From Grace With God” (1988). Un día se llevó las cintas a su estudio casero y le propuso a su esposa, Kirsty MacColl, que hiciera la voz femenina. “Creo que ellos querían a alguien como Chrissie Hynde o alguien más conocido que Kirsty”, rememora, al teléfono desde Yakarta (Indonesia). “Nos tomó todo un día grabar sus voces. Y, al final del día, fue como: ‘oh, Dios, esto suena muy bien’. De hecho, sonaba tan bien que, después de que Kirsty grabara su parte, Shane decidió que tenía que hacer su propia parte de nuevo. Fue grabado de manera completamente separada, y eso fue bueno, porque los mejores duetos del mundo nunca se hacen al mismo tiempo. Necesitas tener el control y trabajar en cada persona”.

En esa época MacColl trabajaba como vocalista de apoyo y había tenido un éxito solista moderado con la canción “There’s a Guy Works Down the Chip Shop Swears He’s Elvis”. Dueña de una timidez extrema, llevaba años alejada de los escenarios debido a su pánico escénico. Pero, según Lillywhite, el éxito de “Fairytale…” hizo que ganara confianza. “Hay una historia divertida: The Pogues querían que ella cantara el tema en Alemania. Era solo por un concierto. Ella fue, lo hizo y, después del show, me llamó por teléfono y dijo: ‘oh, Dios mío, salió tan bien. Steve, ¿te importaría si hago el resto de la gira con ellos?’. Le dije ‘ok’. Y no volvió a casa por más de dos semanas”.

El arte eterno

Al igual que los personajes de la canción, los vicios y las horribles circunstancias terminaron por apagar prematuramente el talento de los dos cantantes. Por un lado, las adicciones de MacGowan privaron a las nuevas generaciones de disfrutar de su genio en una edad madura. MacColl, en cambio, falleció en un confuso incidente luego de que una lancha la impactara mientras buceaba en las playas de Cozumel (México), en vísperas de la Navidad del 2000. Desde hace varios años, parte de las ganancias de la canción van destinadas a “Justice for Kirsty”, una campaña que busca esclarecer su muerte.

“‘Fairytale…’ la ayudó, aunque fue solo justo antes de morir que ella realmente disfrutó de tocar en un escenario. Es una lástima”, dice Lillywhite. “Como personas que crean arte, todo lo que queremos hacer es un arte que sea eterno. Con el arte eterno no importa cuándo lo escuches, porque no suena anticuado. Yo hice unos pocos discos, pero no tantos, que pienso que son eternos. Y esta es una de las piezas de arte que son eternas. Obviamente es un poco triste, porque Kirsty fue asesinada en Navidad pero, al mismo tiempo, todo el mundo la recuerda profundamente con esta canción. Es una cosa agridulce”.

El próximo 15 de enero, figuras como Nick Cave, Johnny Depp, Glen Matlock (The Sex Pistols) y sus ex compañeros en The Pogues, entre otros, serán parte de un concierto tributo a MacGowan, en el National Concert Hall, de Dublín. En la ceremonia, seguramente, “Fairytale…” ocupará un lugar central. “Fue el punto más alto de nuestra carrera y la guinda de la torta. Es una gran melodía, tocada por una gran banda y tiene a Kirsty que hizo toda la diferencia. Y es una canción real porque mucha gente tiene una Navidad espantosa y es una fecha donde estallan muchos conflictos de pareja”, dice el cantante. “¿Si está entre las favoritas de mi repertorio? Sí, seguro, junto con otras que hice, pero ni siquiera es mi disco favorito de Navidad. Mi preferido es ‘The Christmas Song’ de Nat King Cole”.

Según Finer, el mensaje de “Fairytale…” es que hay que confiar en la gente que amas y nunca rendirse. “Supongo que hay algo en su sonido, melodía y sentimiento, pero también en el hecho de que es una canción honesta, que no trata de fingir que la Navidad es genial, sino que es una época bastante jodida si estás pasando por un momento difícil. Hay un lado comercial de la Navidad que crea un montón de expectativas y presión en las personas. Tal vez el mensaje es que el amor, la amistad, el compañerismo y el unirse para celebrar el hecho de que estás vivo no cuestan nada. Ir a comprar un estúpido regalo cuesta algo económicamente pero estas otras cosas son más preciadas”.

Un clip lleno de anécdotas

Con más de 44 millones de visualizaciones en YouTube, el video de “Fairytale of New York” atesora varias historias sabrosas, como la aparición de un joven Matt Dillon en el papel del policía que lleva a MacGowan al calabozo. “Matt estaba bastante reticente a ser violento con Shane, porque lo admiraba mucho”, cuenta Victoria Mary Clarke, periodista y pareja de MacGowan por más de treinta años. “Pero Shane le dijo: ‘vamos, tienes que actuar, ¡hazlo!’”.

Cuando llegó al rodaje, James Fearnley —pianista y acordeonista del grupo— se sentó en el piano para hacer la introducción de la canción. Pero el director Peter Dougherty decidió que esa función la iba a cumplir MacGowan, a pesar de que el cantante ni siquiera sabía tocar el instrumento. “Me rendí y traté de no enojarme”, cuenta Fearnley. “Cuando llegó el momento de hacer los primeros planos (de las manos), tuve que usar los anillos de Shane. Fue algo difícil de hacer, pero no puedes hacer una tortilla sin romper unos pocos huevos”.

Aunque la canción incluye la frase “Los chicos del coro NYPD (Departamento de Policía de Nueva York) cantan ‘Galway Bay’”, lo cierto es que no existe ningún coro en esa institución. Lo más cercano era su conjunto de gaitas y tambores, que fue reclutado para el rodaje. Como no se sabían ‘Galway Bay’, sus músicos interpretaron frente a las cámaras la única canción que dominaban: la marcha de Mickey Mouse.

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