Albert Hammond Jr.: “Cuando salí de rehabilitación, no sabía cómo existir”

Tras un largo período de excesos, el guitarrista vuelve con “Momentary Masters”, un disco que marca su renacer creativo y personal. En esta entrevista habla de su relación con las drogas, su conexión con Sudamérica y el incierto futuro de The Strokes. Guillermo Tupper.

(Artículo publicado en el Cuerpo Vidactual de El Mercurio. Septiembre del 2015)

AHJ

Si bien es una canción que podría sonar en cualquier fiesta, el video de “Losing touch”, el segundo single del nuevo disco de Albert Hammond Jr. (35), esconde una cita más oscura. Esta se inicia con un diálogo extraído de la película “El séptimo sello” (1957) del sueco Ingmar Bergman, en la que un caballero cruzado decide retar a la muerte a una partida de ajedrez. En el clip, Hammond corre sin parar por las estrechas calles de Tangier (Marruecos) mientras huye de un enemigo al que nunca se le ve la cara. Al final, se desploma exhausto en una playa, mientras una figura vestida de negro lo acecha en silencio.

“Hablé con Laurent (Briet, director francés), la persona con la cual trabajo en los videos, y le dije: ‘yo estoy en Europa, tú estás en Europa, deberíamos hacer un clip’. Y él me propuso la idea de ‘¿qué tal si lo filmamos en la playa y tú juegas con la muerte?’”, cuenta Hammond a “El Mercurio”. “Eso requería de un montón de imágenes generadas por computadora y decidimos reservarlo para una segunda parte. La parte uno fue ‘¿qué tal si alargamos la historia y, antes de jugar con la muerte, tratas de escapar de ella a través de estas viejas ciudades en Marruecos?’. Fueron dos o tres días muy intensos (la segunda parte quedó plasmada en el clip de ‘Caught by my shadow’, estrenado esta semana)”.

De manera intencional o no, el concepto del video tiene semejanza con la historia reciente de Hammond, un músico que parece cuidadoso de no desperdiciar su segunda oportunidad en la vida. Hace dos años, cuando lanzó un EP de cuatro canciones llamado “AHJ”, el guitarrista de The Strokes volvió a escena tras una etapa de excesos donde, según él mismo reveló, solía consumir cocaína, heroína y ketamina hasta 20 veces por día. Esa rutina no solo dañó sus habilidades como compositor sino que lo envió a una clínica de rehabilitación donde tuvo que lidiar con sus propios demonios.

AHJ Tapa “Cuando salí de rehabilitación, la verdad es que no sabía cómo existir. La primera canción que escribí fue dos años después de eso. Era ‘One way trigger’ (incluida en ‘Comedown Machine’, el quinto disco de The Strokes)”, recuerda. “Desde que inicié esa nueva etapa hasta este momento en el que estoy conversando contigo, siento que he crecido un montón. Empecé a escribir nuevas y excitantes canciones que sonaban a… mí. Era igual que en los tiempos en los que era joven y empezaba, pero con el conocimiento de alguien que ya lleva 15 años en el negocio. Fui capaz de encontrar a alguien que me ama de verdad y me ayuda a crear (en diciembre del 2013, se casó con su novia Justyna Sroka). Y descubrí que me gustaban un montón de cosas: las motocicletas, el buceo y hacer ejercicio. Voy a clases de boxeo con mi novia y, para mí, es divertido ver lo que tu cuerpo es capaz de hacer, después de estar débil por tanto tiempo y tan fuera de forma”.

Lanzado a finales de julio, “Momentary Masters” —el tercer álbum solista de Hammond— es el resultado de significativos cambios en su vida personal. Marcando un contraste con los irregulares últimos discos de The Strokes —y con el errático comportamiento de su líder, Julian Casablancas— el guitarrista se liberó de las presiones y ansiedades que lo sumieron en los excesos para afinar sus dotes como compositor y letrista. Desde el groove disco de “Power hungry” hasta el power pop de “Razor’s Edge”, “Momentary…” defiende la idea de que, si bien el rock puede ser la puerta de entrada a un mundo de vicios, también puede ser la vía más efectiva de rehabilitación.

“Mi manera de abordar la música solo cambió en que ahora trabajo más duro y por más tiempo. Al principio no sabes muy bien qué hacer, porque estás acostumbrado a sentirte de una determinada forma cuando tomas la guitarra. Pero luego te das cuenta que lo puedes hacer de una forma muy natural, solo tienes que pasar por un período de incomodidad. Por eso es que siento que florecí tarde. Es como si fuera mi disco debut; durante toda mi juventud tuve inseguridades, nunca las enfrenté y postergué el crecimiento. Una cosa que estoy enfrentando hoy es el tiempo. No puedes echar el tiempo atrás pero puedes cambiar a partir de lo que has dejado atrás”.

Vivir bajo una sombra

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Cuando estaba en terapia, Hammond empezó a interiorizarse en la idea de que cada ser humano “tiene una sombra”, es decir, un álter ego con el que tenemos conversaciones a diario, aunque finjamos que no existe. Es una temática que desarrolló en sus encuentros con especialistas y leyendo las teorías del suizo Carl Jung, fundador de la psicología analítica. ¿El objetivo? “Quería resolver qué conectaba a la mente con el lado más oscuro de mi espíritu, algo que me traía un montón de problemas en mi vida personal”, dice. “Te empiezas a interesar en eso porque dices ‘oh, esta es otra parte completa de mí que existe. Si encuentro una forma de incorporarla en mi vida, tal vez puedo estar entero’”.

En ese proceso, una amiga le presentó los poemas de la estadounidense Anne Sexton, una inesperada influencia en esta nueva fase creativa. “Fue una amiga que conocí por dos semanas. Tuvimos esta conexión ‘hombre-mujer’ donde hablábamos ocho horas diarias. Ella también escribía poemas, compartió sus textos conmigo y me dijo que escribiera todos los días”, recuerda. “Después, ella murió. Y yo estaba reuniendo todos los textos, libros y mails que ella me había enviado, porque no quería olvidarlos. Los puse a un lado y, de alguna manera, no sé por qué, elegí el libro de Sexton y empezó a inspirarme a tal punto que no podía dejarlo de lado. Fue muy especial a la hora de encender la chispa”.

—Las drogas no son algo inusual en el mundo del rock. Pero, ¿cómo te fuiste metiendo en una espiral tan negativa?

“Supongo que esa es mi sombra (risas). Viéndolo en retrospectiva, creo que estaba yendo a ese lugar desde que tenía quince años. Siempre estuve románticamente involucrado con las drogas. Cuando estaba en el colegio, era la forma en la que podía rebelarme y ser distinto al resto. Me hacían sentir ‘aparte’ y que tenía algún tipo de control. Con el paso del tiempo, eso fue yendo cada vez más lejos y, eventualmente, se llevó todos los sentimientos por los cuales empecé en esto. Se llevó… todo. Y me di cuenta que, lo que ayuda a crear música, no es ninguna de estas cosas. Pueden abrir la puerta por un lapso de tiempo muy breve y requieren de una disciplina extrema. Como (el comediante neoyorquino) George Carlin, quien escribía páginas y páginas sobrio, después se drogaba, las leía, seleccionaba el material que consideraba diferente y continuaba escribiendo sobrio. A mí solo me gustaba consumir hasta llegar al punto de la destrucción más que cualquier otra cosa. Al final, no estaba haciendo nada”.

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—¿Cuándo fue el momento en que decidiste parar?

“Es difícil saber cuándo o por qué hiciste el ‘clic’. Pero se volvió muy claro un día en que había dos caminos. Y, créeme, traté arduamente de ser una persona capaz de hacer ambos. Saqué un doctorado en eso. Hay un camino donde están tu familia y amigos, creas música y haces las cosas que te gustan. Y, en el otro camino, estás consumido por las drogas. Hay personas que tienen un término medio, logran hacer ambos y… genial, pásenlo bien (risas). Pero esa no es mi personalidad. Vi esos caminos con claridad y supe que debía tratar algo distinto. Después de tomar la decisión, pasé dos años en los que no me sentía bien de la cabeza. Pero, incluso en ese momento, sabía que había sido la mejor opción. Yo estaba perdido. Ese es el problema cuando te metes con ese tipo de drogas: nadie te dice que toma años que la química de tu cerebro vuelva a la normalidad”.

—¿Crees que el comportamiento autodestructivo en el rock es un cliché?

“Hay una ilusión romántica en el rock que dice que necesitas estar muy reventado para hacer música. Y creo que eso no es cierto. En realidad, es basura absoluta. Puedes hacerlo y pelear contra ti mismo. Pero puedes crear cosas mucho mejores sin ninguna de esas cosas. A mí me tomó mucho tiempo darme cuenta de eso”.

El futuro de The Strokes

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El vínculo de Hammond Jr. con Sudamérica es muy estrecho. No solo por las recordadas visitas con The Strokes el 2005 y 2011, sino por sus lazos familiares. “Siento que tengo sangre sudamericana. Mi madre es argentina y mi abuelo es peruano. Entiendo español y lo hablo. No hay nada que desee más que bajar a Sudamérica para presentar mi disco”, señala. “Traté de hacerlo con el EP anterior, pero ese formato no es lo suficientemente potente para los promotores y las reseñas en revistas. Ahora estoy tratando que (el festival) Lollapalooza me lleve para allá y pueda hacer unos shows pequeños”.

—Tu padre vino muchas veces a Chile. ¿De qué forma marcó tu ética de trabajo como músico?

“Cuando me enamoré de la música, él estaba preocupado porque mi atracción principal fuese la fama y no la música. Cuando se dio cuenta de que era esto último, me dijo ‘trabaja duro, sigue tratando y nunca te rindas’. Y ese fue un mandato que, finalmente, se instaló en mi cabeza. Este es un ambiente donde mantenerse vigente es muy complicado y bajar los brazos es muy fácil”.

—Ya que este año volvieron a tocar en festivales, es imposible no preguntarte acerca de The Strokes. ¿Están trabajando en nuevas canciones?

“Todo el mundo quiere saber acerca del futuro. Lo encuentro tan divertido. Sé que es una pregunta inevitable, pero no tengo idea lo que pasará en el futuro. Eso es lo que hace tan excitantes a las bandas de rock: nunca sabes lo que pasará o lo que está ocurriendo. No hay nada que pueda decir que te haga sentir que sabes algo distinto o mejor. Estoy solo viviendo el momento. Si quieres saber cómo me siento, quiero mucho a The Strokes. Amo tocar con ellos y todo lo que se vincula a la banda es muy especial. No es que no me guste ni me moleste. Simplemente no tengo la respuesta”.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Reblogueó esto en ¡Niiummy Sarang!y comentado:
    Increíble, amo estas notas, gracias 😀

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